Tras leer y conectar con Aida Davinia y con su maravilloso poemario Esta noche las heridas las pago yo, es necesario resaltar el epílogo que su amigo y autor de CompBee Editions, Carles Campomar, escribe como cierre perfecto, dirigido a un lector que todavía se encuentra dentro del mundo interior de Aida. Por ello, hemos querido compartirlo con vosotros:

Epílogo

No podemos cerrar este libro sin antes no relamernos las heridas de las que nos ha impregnado Aida. Esas heridas surgidas entre la yema de los dedos y el corazón.


Después de cerrar el libro ya hay vía libre para salir de copas y dejar que las heridas suturen como es debido. Es decir: perdiéndose por Madrid, por Alcanada, por puentes de madera, asfalto… En definitiva, perdiéndose por su vida.


Dicen que si le echas sal a las heridas escuece. Pero escuece más ver cómo una amiga se abre en canal frente a un folio en blanco y enseña cada latido de su corazón en forma de prosa y verso.


Así que, ahora que ya has dejado el libro en la mesita, estás listo para salir de copas con ella, o con esa persona que amas, o con la soledad.


Pero ten claro que si una noche te invitan a relamer heridas, será por algo. Que no todo el mundo puede relamer heridas si antes no hay un corazón herido de por medio.


Y ahora tú, ve y haz de esas heridas una sanación perfecta al corazón.


Carles Campomar