Que el primer prólogo que escriba sea sobre Diario supraesternal, la obra cumbre de Mirian —por el momento— me llena de alegría. Porque he vivido con ella aquellos momentos en los que dudaba de su talento, en los que quería mandar lejos todo y abandonarlo. Pero también cómo se le llenaba la boca cuando hablaba de este proyecto. He sido testigo de la sonrisa tonta que le sacaba recordar lo que estaba creando. He estado presente cuando se tatuó el título del poemario en el antebrazo y durante las múltiples pruebas de tipografía —y eso que yo pensaba que era perfeccionista—.

Querido lector, debo alertarte que este poemario tiene que ir con un rombito o aviso sonoro porque puede hacerte daño. Ya vas avisado, no te quejes si cuando lo termines no eres el mismo.

Los versos de Mirian son como ella: sin filtros, un dardo directo al corazón, palabras que intentan hacerte reaccionar. Es imposible no sentirte identificado con ellos, son como esa película que tanto le gusta: The Pillow Book. Son versos que tiene tatuados por todo el cuerpo. Cuya tinta mancha su alma. Son su forma de enfrentar a sus fantasmas, una forma de vida, un medio de supervivencia.

En este diario explora todas las facetas de su vida, en torno a un tema concreto, el amor en todas sus formas: el que sentimos por aquellos que se fueron, por aquellas personas que no nos quisieron suficiente, el que muta a odio, el que simplemente desaparece… Habla del amor romántico, con Lazlo siempre presente, pero también de la familia, tanto la de sangre como la que escogemos. No os imagináis la ilusión que me hizo ver que me había dedicado uno de ellos.

Sé lo difícil que es para ella dejar que el mundo la conozca, porque esta es ella sin máscaras ni ropajes. Es Mirian al desnudo, una chica llena de capas y escudos que hay que superar para conocerla realmente. Ni siquiera creo que aún lo sepa todo de ella… pero os aseguro que merece la pena.

Empápate de su poesía, no la leas toda seguida. Dosifícatela como un pequeño placer. Reflexiona sobre ella. Escribe en este diario, siéntelo como propio. Reléelo. Compártelo.

Yo lo he leído ya. Es tu turno. Tú la llevas. Te toca estar frente al paredón. Cuidado, Mirian (con N) tiene buena puntería.

Susana Quirós Lagares (@unadevoralibros)