Pirata

 

Esta noche he soñado que era una pirata, sin parche en el ojo, pero con un pañuelo rojo, con uniforme propio, cómodo y bien planchado. 

Soñé sin marearme que surcaba los mares, junto con mi tripulación, temidos bucaneros elegidos a dedo. 

He visto islas preciosas, ganado batallas peligrosas. 

Arranqué de las manos un mapa a un pobre hombre, al pedirme clemencia le alisté en mi barco, es un buen chef y algo así andábamos necesitando. 

El mapa era un jeroglífico complejo, palabras en arameo, dibujos egipcios… Sin embargo, los sueños nos regalan saber idiomas, por ahí algo tenía solucionado, un pirata no debe pedir ayuda, pero al traerme la comida, le ofrecí asiento al chef, estaba asustado, se lo noté, era un hombre cercano a los cincuenta, que aún conservaba una bella mirada. 

Necesito su ayuda, le dije: «¿Qué clase de tesoro es este?»

Tragó saliva para poder hablar. 

—Uno cuyo valor está más allá de monedas de oro. No lo encontrará en Islas, ni siquiera a bordo de otro barco. 

—¿Qué necesitó para tenerlo?

—Mirarse al espejo.

Al decirme aquellas palabras, algo ha rozado mi pie, aún con los ojos a medio abrir, he visto a mi lado a mi yo pirata, de cerca no da miedo, y ahora es ella la que duerme tranquila.

Autora: Ana Belén Pliego.